Ir al contenido principal

Navidad

 ¿Cómo interpretás la navidad?


Este año estuve con un mood muy por el piso. Medio inentendible a la vez.

Pasa que la nochebuena me pegó reflexiva y caí en la cuenta que estoy cansada de esta farsa.

Valen ya va a cumplir 8 años. 8 años en los cuales le enseñé que mentir está mal. Que abusar de la inocencia de los nenes que son más chiquitos que él, está muy mal. Que papá y mamá somos las personas en las que más puede confiar en el universo y que siempre estarán para él.

Ahora, que ya está grande, caí en la cuenta que esta es la última navidad que jugamos este jueguito macabro. Y me desespera el desenlace. Sé que suelo ser extremista y esta vez seré muy viceral. 

Pero no puedo más, me rompe la cabeza el sólo hecho de imaginar ese momento. Me estremece, me da rabia. ¿Con qué cara lo voy a mirar? ¿Cómo sostener que era un “inocente juego”? 

Siempre cuando se juega todos los participantes tenemos que estar concientes de las reglas y sobre todo, algo que le recalco hasta el hartazgo, siempre tiene que haber consentimiento de ambos lados para participar (de lo que sea). 

¿Se dan cuenta, entonces, que es terrible? 

Nunca estuve de acuerdo, pero bueno, cuando era chiquito este momento se veía tan lejano.

Ahora estamos en puertas de que suceda y es una mezcla de alivio y congoja. Alivio porque falta poco para decirle la verdad y la verdad libera siempre, aunque duela. Pero también se van a caer los cimientos de una relación de guardianes sinceros, o por lo menos se van a ensuciar, de aquí la congoja. 

Tiendo siempre a comparar toda situación con una experiencia propia: a mi me rompió la cabeza, todavía me acuerdo aquél momento. En el que entendí toda la movida que hacían para que no nos demos cuenta en qué lugar guardaban los regalos, me sentí imbécil (con tan sólo 8 años) de haberme comido el verso de que el avión que mi tío me señalaba yo realmente creí que era la nave de papá noel!!. Me sentí confundida, ¿por qué la mentira, no era que estaba mal mentir?

Y ahora estoy del otro lado. Y se preguntarán, ¿por qué accediste a participar en este juego siniestro si tan en desacuerdo estás? Lamentablemente, vivimos en un sistema que reproduce y avala esta “tradición”, no participar hubiese dejado como consecuencia, excluir a mi hijo. Asi que hice tripa corazón y me dejé llevar por la marea. ¿Y saben como me siento habiendo tomado esa decisión? Como una pelotuda. 

Porque, ¿cómo le explico que era toda una farsa? ¿Cómo contestar la hipotética pregunta de que, si era sólo un juego, por qué tuvo que ser un juego teñído de mentiras? 

Ni hablar de que ese gordo inventado se lleva el crédito del esfuerzo de conseguir ese regalo añorado, el regalo perfecto. O peor, la discordia y el desentendimiento de por qué a mi no me trajo lo que pedí… si fui un buen niño/a. 

¿Qué necesidad de exponer a los niños a esta situación de comparación? Intendible de por sí. Imposible de justificar la crueldad o la bondad de papá noel según cada caso incomparables entre sí. Una despiadada diferenciación sin sustento alguno.

Y ni hablar del ojo que todo lo ve, que le otorgamos a este gordique simplón.

Avalamos y seguimos reproduciendo este modus operandi y después nos escandalizamos cuando esos niños, convertidos ya en adultos, tienen problemas (de cualquier índole).

Nunca nos detenemos a pensar, qué doble mensaje estamos inculcando en esas pequeñas mentes, qué impacto generará el caer en la cuenta de que papá y mamá, me mintieron toda mi infancia. Que inculcaron pensamientos mágicos y ahora debo enfrentarme a la dura realidad…






Me duele la navidad. Me duele no entenderla. 

Saben que no soy atea, creo en Dios, pero destruiría cada iglesia. Destruíria la religión en sí. Que siempre separó a la gente, que siempre excluyó a las minorías y se encargó de acrecentar una grieta gigante y jamás promover la inclusión (aunque se llenen la boca de que sí, realmente participé de muchas iglesias a lo largo de mi vida, siempre el mensaje es el mismo, admitanlo).

Me cansa la iglesia, la religión nefasta que genera estas divisiones. Y no entiendo, qué festejamos el 24… Algunos ponen un pesebre en el arbolito y además van a misa. Otros simplemente se juntan, sin más, a comer hasta reventar.

Entonces, ¿todos percibimos la navidad de forma distinta? ¿Se podría decir que el sentido original de la navidad se perdió, se difuminó con el paso del tiempo?

¿Qué festejamos realmente? ¿A los que amamos, a las buenas cosas que nos sucedieron en el año? ¿La comilona que nos mandamos? ¿Celebramos mentirles a nuestros hijos?


Yo creo en Dios, entiendo que está en mi corazón y que todos y cada uno, somos a su vez Dios. Porque somos partículas divinas. Y lo más intrinseco de todo, que la iglesia no cuenta, es la dualidad de la que Dios está compuesto. Dios no es o bueno o malo. Dios es bueno Y malo. 

Festejemos lo real, las miserias y los logros. Abracémonos, hermanados todo es más lindo.

Pero unifiquemos criterios, porque sino, algunos como yo quedamos haciendo corto circuito y chisporroteando cada 24 de Diciembre...


Comentarios

Entradas populares de este blog

Sabado, 20 de Abril de 2019

Te extraño. Extraño que te des cuenta que te extraño. Extraño lo que eramos juntas, ese código unívoco que compartíamos. Extraño que me llames por todo, o por nada. Extraño tu voz. Extraño tu sombra en las paredes de mi casa, extraño tu risa perturbandolo todo. Extraño tu presencia, si. Pero es mas que eso. Porque ultimamente me irrito en tu presencia. Porque te veo y no estás. Porque sos vos, pero otra. Extraño los planes del futuro, la vida compartida. La incondicionalidad al final se volvio condicionada. Igual no te culpo. Ni a vos ni a mi. Quizá sólo sea un tramo de este camino compartido. Capaz en la próxima rotonda te vuelva a encontrar.