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Mostrando entradas de abril, 2019

Sabado, 20 de Abril de 2019

Te extraño. Extraño que te des cuenta que te extraño. Extraño lo que eramos juntas, ese código unívoco que compartíamos. Extraño que me llames por todo, o por nada. Extraño tu voz. Extraño tu sombra en las paredes de mi casa, extraño tu risa perturbandolo todo. Extraño tu presencia, si. Pero es mas que eso. Porque ultimamente me irrito en tu presencia. Porque te veo y no estás. Porque sos vos, pero otra. Extraño los planes del futuro, la vida compartida. La incondicionalidad al final se volvio condicionada. Igual no te culpo. Ni a vos ni a mi. Quizá sólo sea un tramo de este camino compartido. Capaz en la próxima rotonda te vuelva a encontrar.

Martes, 9 de Abril de 2019

El insomnio ya es habitual por estos días. Lo extraño es que me desvelo pensando en nada. Pero a la vez en todas las probabilidades imposibles, en los trompicones del destino. En las preguntas que nada revelan, pero que todo lo agobian. Me quedo pensando en la sed de mañana. Pero a la vez en el pavor que recorre mis venas, de que un día más ha llegado a su fin. Un día menos. Me quedo colgada de la mirada perdida de esa niña que pedía a gritos un chupetín, esta tarde, en el kiosco de al lado. Me quedo a escondidas pensando en tu sonrisa. Cuando me quiero acordar ya estoy perdida en el sonido de tu voz. Que me recorre, que me inunda. Que me lleva a otros lugares. A otros pensamientos. El sonido de tu voz. Genera tantas cosas diferentes, incontables. El sonido de tu voz. En eso me quedo tambien colgada. Te la robo un rato e invento conversaciónes. Charlamos de todo. De tus lunas, de mis soles. Del mundo y del infierno. Me lleno de tu voz, para que no se me olvide.  Y se pasan las ho...

Domingo, 7 de Abril de 2019

Es Domingo. El día en el que las casualidades se ahogan en una taza de café. El día en el que la melancolía se adueña de las calles. Esos días en los que perforamos la herida y la hacemos sangrar, quizá para sentir un poco de calor en ese silencioso escurrir de la sangre. Es cómo si un halo impensado tiñese todo de una sensación. No puedo describirla a la perfección porque es pendular. Nunca estática. A veces creo que no va a suceder, que será un Domingo distinto (alegre). Y al rato sin previo aviso, al mirarme al espejo, me la llevo puesta. Tristeza. ¿O desazón? Eso creo que es. Cómo si a todo este caldo en el que vivo hirviendo le faltase sabor. El calor. Esa analogía constante entre el dolor y la satisfacción.¿Me duele porque quema, o es ese calor lo que me percata del estado continuo de "vivir"? Y otra vez comienza el circulo vicioso de las preguntas sin respuesta. ¿Tendré que ponerme a leer filosofía para saciar esta sed de retórica impetuosa? O no, seguro tengo que ob...