Muchas veces pensamos que son los recuerdos los que duelen. A mi me pasa al revés.Es la falta de ellos la que me carcome. Suele haber un recuerdo principal, del cual se desglosan mil emociones, del que se derivan continuaciones que no existen.
Me duele que cuando miro hacia atrás, tantas cosas que soñé al final no se concretaron.
Me duele el vacío.
Enserio, duele mucho mirar y no verte. Ya no encontrarte. Y esto se lo puede adjudicar cualquiera que sepa, que tuvo la intención, de desaparecer. De ya no estar.
No termino de entender, siempre me echo la culpa a mi.
Pero , ¿realmente tuve yo la culpa? Qué culpa pude haber tenido de que prefieras irte? Qué culpa puedo tener de que no me quieras, de que no te llene, de aburrirte?
Soy esto, no soy lo que no soy. Siempre supiste.
El dolor más profundo queda igual, en el pasado. En ese momento en el que no me enseñaste. Ese momento que vio nacer a mis carencias. Las que hoy me pregunto “por qué nadie me enseñó esto, por qué tuve que dejar de ir a danza porque a nadie le importó que hiciera algo que realmente me hacía feliz”. ¿Por qué cuando yo tenía 12, todos creyeron que fui adulta?
Estoy cansada de darle vueltas a esto, una y otra vez, revolviendo la misma olla de pus, esa olla que se me cae encima cada vez que pienso en vos y vuelve a abrir la herida.
Nose como hacer para que no afecte en mi presente ni futuro este pasado despiadado que me sangra todavía. Nose , todo el tiempo nose.
Es muy difícil intentar saber, cuando no sabes qué es lo que tendrías que saber.
Es difícil sentirse sola, es difícil entender, aceptar, que no elegiste quedarte.
Pero sabes cuando es más difícil? Cuando te explican que la vida es así, que tendría que haber aceptado siempre este vacío, esta soledad. Cuando te dicen que fue la mejor opción, que no había otra. Y en lo más profundo uno sabe que eso fue exactamente lo que destruyó todo, lo que rompió, lo que quebró.
No dejo de imaginar, de qué modo sería mi presente, si alguien, una sola persona al menos, se hubiese hecho cargo de mi.
Y no me refiero a lo material, me refiero a eso que llaman “sin condiciones”, ese amor, esa responsabilidad absoluta, por sobre todo, de cuidar y querer LO MEJOR para alguien.
Dicen que a todos les toca uno de esos. Se ve que a alguien le tocaron dos, porque a mi no me llegó.
Porque digan lo que digan , nunca sentí esa incondicionalidad de parte de nadie.
En realidad si, yo siempre me fui incondicional a mi misma. Pero me observo en ese momento tan vulnerable y ahora, ya adulta, me doy pena. Me quisiera abrazar. A esa niña, sola, intentando ser en un mundo de adultos, intentando ser niña, pero un susurro siempre en su oído que tiene que ser adulta. Las diversas circunstancias que no me dejaron desarrollarme como niña, me llevaron a ser mujer desde muy temprano. Creo que eso es lo que me genera este cansancio, siento que viví 50 años y en realidad tengo solo 27.
Me siento sola, pero es algo ya habitual. Me sentí sola más de la mitad de mi vida. ¿Por qué no me acostumbré aún? Por qué siempre vivo esperando que algo o alguien aparezca y me abrace y me contenga. Por qué aún sigo creyendo en ilusiones. ¿Por qué?
No puedo seguir sosteniendo esto más. Quiero romper con ese pasado que no me suelta, quiero destruir estas emociones que me condenan. Quiero avanzar, quiero aprender todo lo que nadie me enseño, pero sin pensar más “pobre de mí que nadie me enseño”.
Quiero triunfar, aunque el pasado haya sido un desastre. Quiero sobresalir, quiero disfrutar. Me lo merezco.
Quiero ser mi prioridad, como tiene que ser. Quiero amarme hasta explotar, quiero rebosar de todo ese amor que nadie me dio. Me lo quiero dar yo. Pero siento que no puedo, que no sé cómo hacerlo. Si nadie nunca me dio ese amor, de dónde lo voy a sacar. ¿Cómo lo voy a replicar? Necesito alguien que me sienta familia.
Tiene un peso enorme esa palabra para mi. Y en mi historia fue tan bastardeada. Me encontré con situaciones surrealistas en donde esa palabra, no significa nada. Donde esa palabra se pisotea, donde esa palabra solo es sangre. Nada más que un líquido.
Me duele que sea así. Necesito tantas cosas, pero siempre sostuve la misma premisa:
Si hay amor, el resto da igual.
¿Por qué no puedo volver a sentirlo así? ¿Qué es lo que me ata hoy en día a sentirme así?
Quiero liberarme, NECESITO liberarme del abandono. Necesito dejar de soñar en ilusiones. Necesito volar sola, alto, lejos de estas dos personas que me dieron la vida, pero nada más.
Aunque sea no podía uno de los dos ser lo que necesitaba?
No quiero sentirme sola, incomprendida, loca.
Estoy cansada de ser la distinta, la complicada. Estoy dolida.
Me duele la diferencia, me duele la exclusión. Me duele la carencia. Me falta libertad.
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