Ir al contenido principal

No necesito nada que no tenga en mis brazos.

Con el tiempo entendi que no estoy sola. Que las ausencias planificadas no son soledad. Esperar un mensaje, una señal, no solo es mantener vivo algo que murió hace tiempo, es ponerme una venda en los ojos. El mensaje está implícito en el no-mensaje. En la ausencia selecta, adrede. En el vacío oscuro que elegiste crear. Ya no tengo ganas de permanecer en un estado de espera latente, conservando códigos, emblemas y confesiones. No necesito esperar mas nada, porque entendí. Sí, después de todo comprendí que es un sinsentido esperar algo que no existe o que murió hace rato. Pero lo mejor, es lo que descubrí: No te necesito en absoluto porque me tengo. No necesito que me valides, que me entiendas ni me encuentres. 

El amanecer me encendió en mil pedazos, cuando me ví pude rearmarme. Todavía estoy entendiendo cómo encajan las piezas, pero confío en el proceso. 

No necesito nada que no tenga en mis brazos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sabado, 20 de Abril de 2019

Te extraño. Extraño que te des cuenta que te extraño. Extraño lo que eramos juntas, ese código unívoco que compartíamos. Extraño que me llames por todo, o por nada. Extraño tu voz. Extraño tu sombra en las paredes de mi casa, extraño tu risa perturbandolo todo. Extraño tu presencia, si. Pero es mas que eso. Porque ultimamente me irrito en tu presencia. Porque te veo y no estás. Porque sos vos, pero otra. Extraño los planes del futuro, la vida compartida. La incondicionalidad al final se volvio condicionada. Igual no te culpo. Ni a vos ni a mi. Quizá sólo sea un tramo de este camino compartido. Capaz en la próxima rotonda te vuelva a encontrar.