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El romanticismo y el amor

Dos caminos tan alternos pero convergentes.

Uno se demuestra en pequeñas acciones, cotidianas, casi imperceptibles. Son silencios, son momentos compartidos, es acompañarnos, estar incondicionalmente.

El romanticismo se demuestra exageradamente, es inherente al amor, pero va por su propio camino. Exige grandes esfuerzos a veces, demasiada creatividad, romper con la rutina para trasladarse a algo similar a otra dimensión.

El amor es la realidad, es el día a día. El beso de cada mañana, el calor de un café recién hecho, agarrarnos de la mano en cada caminata. El amor es cuidado: taparte si hace frío, prender la luz si te veo en la oscuridad, servirte un vaso de agua porque se que no tomaste otro desde que te levantaste.

El romanticismo escapa de lo mundano, explora otros estadíos en los que la realidad parece lejana. Nada tiene que ver con lo cotidiano o esos pequeños actos de cuidado. Es como estar en otro planeta, como si los problemas quedaran atrás, como si no existieran. Es un papelito adentro de un cajón recordando un "qué linda que sos", "te amo más que ayer, pero menos que mañana". Un mensaje disrruptivo que encanta el presente y baña la habitación de color rosa y aroma a flores. Ese vértigo en la panza de saberte gustada (además de amada). Son esos momentos de preparación antes de una cita, vestirme pensando en vos. Arreglarme para vos. Esas ganas de que llegues y encuentres las flores sobre la mesa, corazones por el piso. Preparaciones previas al encuentro, pensadas únicamente para vos. Ser creativo con el tiempo, barajar todas las posibilidades y ejecutar la que creo que más te va a gustar, pensar en vos para sorprenderte. El factor sorpresa es la raíz del romanticismo. 


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Sabado, 20 de Abril de 2019

Te extraño. Extraño que te des cuenta que te extraño. Extraño lo que eramos juntas, ese código unívoco que compartíamos. Extraño que me llames por todo, o por nada. Extraño tu voz. Extraño tu sombra en las paredes de mi casa, extraño tu risa perturbandolo todo. Extraño tu presencia, si. Pero es mas que eso. Porque ultimamente me irrito en tu presencia. Porque te veo y no estás. Porque sos vos, pero otra. Extraño los planes del futuro, la vida compartida. La incondicionalidad al final se volvio condicionada. Igual no te culpo. Ni a vos ni a mi. Quizá sólo sea un tramo de este camino compartido. Capaz en la próxima rotonda te vuelva a encontrar.